ACEITES DE CBD

Esta forma de tratar el CBD, que está teniendo una grandísima acogida, se elabora diluyéndolo en un aceite portador que puede ser de varios sabores y de distintos tipos, como el aceite de coco, de girasol, de oliva o de cáñamo. Es recomendable comenzar con una dosis baja, de 2,5 a 5 mg de CBD al día, e ir aumentando la dosis de 5 en 5 mg hasta que los efectos buscados se perciban. Su concentración varía en porcentajes.

 

Estos aceites, que deben informar de la cantidad de CBD en el producto, se pueden obtener en multitud de tiendas en internet, en cafeterías, clubes de fumadores, boutiques de lujo… y su toma resulta bastante sencilla, ya sea a través de gotas aplicadas sublingualmente o fumadas y/o vaporizadas.